
La Cámara de Diputados de Salta aprobó una reforma electoral que modifica el sistema de votación para legisladores e intendentes, consolidando el esquema de frentes electorales e introduciendo cambios que han desatado una fuerte controversia política en la provincia.
La iniciativa obtuvo el rechazo de los 9 legisladores de La Libertad Avanza, la radical Soledad Farfán y José Gauffín, del Bloque de la Reconquista. El proyecto pasará ahora al Senado provincial, donde el oficialismo buscará transformarlo en ley.
La reforma electoral, aprobada en la Cámara de Diputados de Salta, establece un nuevo sistema donde los votos de distintas listas que integran un mismo frente se suman para definir al espacio más votado en las categorías de legisladores e intendentes, excluyendo la de gobernador. El proyecto permite que cada frente presente hasta cuatro listas, elimina los pisos mínimos de votos, requeridos para acceder a la distribución de cargos y mantiene el sistema D’Hondt.
Además, incorpora requisitos como la realización de narcotests obligatorios para los candidatos y fija nuevos plazos para la presentación de listas. El objetivo declarado es ampliar la participación, ordenar la competencia electoral tras la eliminación de las PASO y garantizar mayor transparencia e idoneidad en los postulantes.
El diputado Gustavo Dantur afirmó que la reforma “permitirá mayor claridad sobre las posturas políticas” y llamó a “no subestimar al electorado”. Dantur relativizó las críticas que señalan un regreso a la “Ley de Lemas”, al argumentar que el concepto debe interpretarse como una expresión de identidad política y no como una distorsión del sufragio. “El nuevo esquema busca fortalecer la representación democrática y evitar prácticas discrecionales en la selección de candidatos”, sostuvo el legislador.

La diputada oficialista Socorro Villamayor resaltó que la reforma “ordena la legislación después de los cambios de las PASO y amplía la participación ciudadana”. Explicó que el nuevo sistema sintetiza en un solo acto electoral la instancia interna y la general, suprimiendo la “selección a dedo” de candidaturas. “Se limitará la cantidad de listas por frente y por partido, lo que facilita la comprensión del electorado”, puntualizó.
La propuesta, que aún debe ser discutida en el Senado, con un escenario de polarización que anticipa un intenso debate en la legislatura salteña. Mientras el oficialismo defiende la medida como una actualización necesaria, la oposición la considera un retroceso institucional y advierte que se trata de una variante de la ley de lemas, que podría beneficiar al poder de turno.
Qué dijo la oposición
Desde la oposición, Soledad Farfán (UCR) advirtió que el texto “no fortalece el sistema electoral”, centraliza decisiones en las cúpulas partidarias y debilita la participación ciudadana. Farfán cuestionó la ausencia de un debate amplio con especialistas y organizaciones. “El nuevo sistema podría generar una distorsión en la representación y significar un retroceso respecto de estándares de transparencia y competitividad electoral”, subrayó la legisladora.

José Gauffín, del Partido de la Reconquista, advirtió que, sin acuerdos amplios, la reforma puede convertirse en una imposición. Citó al gobernador Gustavo Sáenz, quien había señalado que “algunos están pensando en las elecciones y no en la gente”. En ese sentido, el diputado provincial alertó sobre el costo económico de aplicar la reforma: “Habrá mayor pobreza, esto va a costar fortuna, no hay dudas de esto”.
Por su parte, Guillermo Durand Cornejo denunció irregularidades en el tratamiento del proyecto y lamentó la falta de consulta a los partidos políticos. Enfatizó que una ley electoral debe garantizar confianza ciudadana, objetivo que, según su perspectiva, se ve amenazado por la falta de participación en la elaboración. De esta manera, evocó los antecedentes de la Ley de Lemas, derogada en 2002 tras un acuerdo político, y advirtió sobre los riesgos de reinstaurar mecanismos que, en su opinión, distorsionan la voluntad popular. “Un voto podía terminar beneficiando a otro candidato”, recordó.
Franco Lastra, de La Libertad Avanza, calificó la reforma de “anticonstitucional” y “poco transparente”, y sostuvo que constituye un intento encubierto de reinstalar un sistema similar al de lemas. Lastra puso en duda la fortaleza electoral del Gobierno provincial y expresó que la reforma busca condicionar el resultado de futuras elecciones.
Desde la oposición, María Elena Dadis —también de LLA— denunció la falta de coherencia en el tratamiento legislativo y resaltó que muchas iniciativas de su bancada no llegan a comisión, mientras que la reforma avanza con rapidez. Dadis criticó el uso del voto electrónico en el sistema provincial y advirtió que el apuro en el tratamiento obedece a los tiempos políticos del oficialismo y no permite un debate plural.






