
Cuatro días después del femicidio de Agostina Vega, la joven de 14 años que fue asesinada y desmembrada en la provincia de Córdoba, el colectivo Ni Una Menos volverá a las calles a protestar y reclamar por la violencia que sufren mujeres y personas trans por razones de género. En la previa a una nueva convocatoria, en el Gobierno cuestionan la “politización” de la movilización y, aunque reconocen la gravedad del caso, vaticinan que no se traducirá en una concrentración masiva.
“Hubo marchas de otros años con muchísima gente, no sé si va a haber más este año. No lo veo muy probable. Más cuando lamentablemente la han politizado y hasta convocan en contra del endeudamiento. Odian a este Gobierno que es el que más redujo los números de femicidios y sin Ministerio de la Mujer”, se jactó ante Infobae un funcionario. “Está bien movilizar, pero no creo que sea grande. Hay un cambio de visión y está muy politizado el tema. Lamentablemente. Al final mataron a una nena. Es grave”, coincidió otra fuente judicial.
En Balcarce 50 buscan diferenciar el caso que adquirió una profunda visibilización mediática de la protesta que se celebrará este miércoles en la Plaza del Congreso a las 17 y cuya convocatoria prevén inferior a la de años anteriores. “Ni siquiera me acordaba que había marcha”, ironizó una fuente inobjetable de la administración libertaria. “Lo único que pido es que sea una manifestación pacífica”, pidió otra voz del Gabinete.
En las últimas horas, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, se refirió al caso de la adolescente asesinada al tiempo que informó una disminución en la tasa de lo que calificó como “homicidios de mujeres” respecto a 2024, pese a que de los 279 casos registrados en 2025, 200 fueron clasificados como femicidios. “El femicidio es un tipo (agravado) de homicidio”, argumentaron desde la cartera para justificar las palabras de la funcionaria.
Luego de que calificara de “espeluznante” el calvario que debió afrontar Agostina Vega, el periodista Eduardo Feinmann no dio margen a la interpretación: “¿Para ustedes es claramente un femicidio, no? Como para mí“, le preguntó a la ministra en una entrevista en A24. La funcionaria no dudó en coincidir, aunque minutos después habló de la necesidad de conocer la ”verdad completa”.
Los datos expresados por Monteoliva, que señaló que en 2024 la cantidad de asesinatos de mujeres fue de 312 casos, mientras que en 2023 había sido de 380, surgen del informe anual que publica la Corte Suprema. Sobre esa base, destacó la disminución registrada en los números tras calcular que en 2025 hubo una víctima directa cada 44 horas.
Más allá de la discusión estadística, el debate también planteó interrogantes respecto del lugar que ocupa actualmente la política de género dentro de la estructura estatal. Al respecto, Mariela Labozzetta, la titular de la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM) del Ministerio Público Fiscal de la Nación, planteó que las variaciones deben estabilizarse en el tiempo para sacar conclusiones, y señaló que los 250 casos de 2023 “habían implicado un aumento significativo en relación con 2022 (226 casos) y 2021 (231 casos)”.
“Las políticas públicas para prevenir la violencia de género y la agenda comunicacional sostenida en esta temática son elementos que deben tenerse en cuenta a la hora de evaluar las variaciones del fenómeno femicida. Al ser un fenómeno criminal tan profundamente arraigado en la sociedad, su variación sustancial producto de las intervenciones estatales puede tardar en verse reflejada en una baja sostenida. Por el contrario, la suspensión o deterioro en estas políticas puede ser un retroceso en la eliminación de esta violencia discriminatoria contra las mujeres”, precisó en su cuenta de X.

Desde la asunción del presidente Javier Milei en diciembre de 2023, el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, creado por Alberto Fernández en 2019, perdió su carácter ministerial y parte de sus competencias fueron absorbidas por el Ministerio de Capital Humano. Posteriormente, tras su traspaso al Ministerio de Justicia, la estructura quedó reducida a la Subsecretaría de Protección contra la Violencia de Género hasta que, finalmente, fue disuelta en 2024.
Pese a que gran parte de las áreas, programas y estructuras territoriales fueron eliminados o reducidos, algunas funciones vinculadas a la asistencia de víctimas permanecen dentro de la cartera que conduce Juan Bautista Mahiques. Allí funciona la Subsecretaría de Acceso a la Justicia, de la que depende la Dirección Nacional de Atención Integral a las Víctimas y Acceso a la Justicia, que apuesta a coordinar la atención de víctimas mediante mecanismos de seguimiento de casos, asistencia inmediata y acompañamiento territorial.
A su vez, bajo la órbita de la Subsecretaría de Derechos Humanos funcionan la Dirección Nacional de Protección y Asistencia y la Dirección de Protección e Igualdad, además de áreas para el acompañamiento y restitución de derechos de víctimas del delito de trata de personas. Actualmente, no exisnte estructurales equivalentes a las que impulsaban políticas específicas de género, diversidad y capacitación sobre el conjunto de la administración.
La convocatoria de este miércoles contrasta con la voluntad del Poder Ejecutivo de impulsar un proyecto de ley, diseñado por la senadora Carolina Losada, que busca endurecer las penas por los delitos de “falsa denuncia” y “falso testimonio”. Al respecto, un informe de Amnistía Internacional sostiene que las denuncias falsas “representan solo el 0,09% de más de 8 millones de causas analizadas (2023–2025)“, y refleja que el problema real está en la ausencia de denuncias: solo el 10% de las mujeres que sufren violencia sexual denuncia, y en casos de femicidio, apenas el 18% de las víctimas había denunciado previamente.






