Expo NOA 2026 en Famaillá: entre murales, industria y entrada libre

0
25

La segunda edición del evento transforma el parque agroindustrial y tecnológico en un escenario de cultura, gastronomía y oficios, mientras el simposio de escultores abandona la temática jurásica para narrar la patria en relieve.

Seis días antes del arranque oficial de la Expo NOA 2026, la logística ya respira en los galpones y las calles de tierra se preparan para recibir maquinaria, artesanos y más de mil bailarines diarios. La propuesta mantiene su vocación popular y gratuita, aunque apuesta a un giro narrativo que busca anclar el desarrollo local en la memoria colectiva y en el acceso sin filtros.

El calendario viene marcando la segunda edición de la Expo NOA 2026 en Famaillá, la maquinaria ya está en el suelo y los galpones huelen a pintura fresca y a aserrín húmedo. No se trata solo de ajustar cronogramas, sino de reescribir el contrato con el visitante. La conversación llegó a la mesa de Libertad de Expresión en Radio del Plata Tucumán 93.9 MHz mientras Graciela Núñez, Sebastián Gil Olivares y Pablo Gerez cruzaban agendas como quien revisa el parte meteorológico; al otro lado del teléfono, Noelia Acosta, directora de Prensa de la municipalidad de Famaillá, desmenuzaba la logística sin adornos innecesarios, trazando un mapa donde confluyen bodegas de Cafayate, escultores del Chaco y empanadas de las campeonas con la misma naturalidad con la que se anuncia un cambio de estación.

“La entrada es libre y gratuita. El parque agroindustrial no cobra peaje por el acceso.”

El 19 de mayo a las 11:30, el Ente de Turismo abrirá sus puertas con una conferencia que ya no cabe en el primer piso; el patio externo será un adelanto a escala real, con pantallas LED, stands y un escenario que anticipa lo que vendrá. “Vamos a montar una mini Expo NOA”, señala Acosta, y el detalle no es menor: mientras otras ciudades cierran eventos detrás de vallas y pases controlados, Famaillá elige la plaza pública y el galpón abierto. El 21 de mayo, el sector trasero de la réplica del Cabildo iniciará su transformación bajo la consigna Donde la Patria Cuenta Su Historia; los murales en bajo y alto relieve —esa técnica que permite que la figura sobresalga o se hunda en la superficie sin romper el plano, como un susurro tallado en la materia— ocuparán el recorrido entre el monumento a la bandera y el límite del paseo histórico. Cristian Alvarenga coordina un simposio que ya no mira al Mesozoico, sino a los pliegues de la memoria nacional, y la geología local recibe a artistas de todo el país y del extranjero.

“Las últimas de los últimos siete años era la temática jurásica, y este año cambiamos a Donde la Patria Cuenta Su Historia.”

El parque no será solo un museo al aire libre; desde las once de la mañana, el público circulará entre máquinas agrícolas, stands de construcción, vehículos y el rincón de “Manos del Mundo”, donde la artesanía se mide en tiempo de manos y no en etiquetas. A partir de las cinco, el escenario prende con treinta academias y más de mil bailarines por jornada; la peña “La Peñita” anticipa el fin de semana, y el cierre del 25 de mayo incluye un desfile cívico-militar que ya no se mide en trescientos metros frente al Cabildo, sino en ochocientos de recta industrial. “Antes acá en frente del Cabildo eran 300, 400 metros de desfile, ahora son 800 metros de desfile que tienen que hacer todos los que estén”, precisa Acosta, y el dato suena a desafío logístico, pero también a síntoma de crecimiento. Como recordaba la urbanista Jane Jacobs en sus crónicas sobre la vida de acera, la cultura no se programa en planos, se habita en recorridos; aquí, el recorrido es gratuito y la escala se ajusta al paso de la gente.

“Ahora son ochocientos metros de desfile que tienen que hacer todos los que estén.”

Los grandes eventos locales suelen oscilar entre el espectáculo y la vitrina económica, pero Famaillá intenta una tercera vía: el cruce entre el oficio y la memoria. Cuando se habla de parque agroindustrial, no se piensa solo en tractores y naves, sino en un ecosistema donde la tierra que se labra se encuentra con la mano que la esculpe; el capital cultural, como advirtieron pensadores del siglo pasado, no se hereda solo en bibliotecas, sino en prácticas compartidas. Aquí, la práctica es la empanada, el baile, la piedra tallada y la bodega que viaja desde Cafayate, Amaicha, Colalao del Valle y Santa María; no hay academia en el aula, pero hay transmisión en el patio, y la divulgación no se explica con fórmulas, sino con entrada libre y recorrido continuo. La entrevista cierra con un cruce de saludos y la certeza de que el martes, el Ente de Turismo servirá de antesala.

“Hay una sorpresita antes que finalicemos y el 25 de mayo cerramos con un desfile cívico-militar… ahora son ochocientos metros de desfile.”

Famaillá no apuesta a la sorpresa por la sorpresa, sino a la repetición consciente de un modelo que prioriza el acceso sobre el filtro. Si el clima acompaña, y suele ser el único factor que la planificación no controla, el parque se llenará de pasos, de máquinas y de relieves; la Expo NOA, en su segunda edición, ya no necesita demostrar que existe. Solo necesita que la miren de cerca, que se sientan en los bancos, que caminen los ocho cientos metros, y que dejen que la historia, tallada en bajo y alto relieve, hable por sí sola.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí